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La Terapia a través de la Aventura; una alternativa innovadora en salud mental.

La Terapia a través de la Aventura (TA, Adventure Therapy) es una metodología innovadora que se define como “la prescripción de experiencias de aventura, desarrolladas a menudo en contextos naturales, facilitadas por profesionales de la salud mental que involucran a los/las pacientes kinestésicamente a nivel cognitivo, afectivo y conductual” (Gass, Gillis y Russell, 2012). La TA utiliza un enfoque terapéutico ecléctico aunque predominantemente experiencial, basado en aspectos de la terapia cognitivo-conductual, de los modelos constructivistas, existencialistas y sistémicos (Davis-Berman y Berman, 20 Gass, Gillis y Russell, 2012, Rose, 2014). En el mundo anglosajón (EE.UU., Canadá, Australia, Gran Bretaña y Nueva Zelanda) cuenta con más de 60 años de experiencia e investigación, y existen numerosos programas y formaciones de postgrado basadas ​​en esta metodología. Desde hace 15 años está tomando cada vez mayor relevancia en Europa, fundamentalmente en Bélgica, Alemania y los Países Escandinavos.

Se trata de una metodología vivencial que consiste en facilitar experiencias significativas a través de actividades experienciales y de aventura en el medio natural, para potenciar el desarrollo integral de las personas. Esta propuesta resulta especialmente atractiva y motivadora para la juventud, ya que ofrece un componente lúdico también, pudiendo ofrecer una intervención psicoeducativa desde una aproximación nueva y diferente que promueve de forma transversal la salud física y mental. Se enfatiza el trabajo grupal que crea un espacio de convivencia donde establecer vínculos positivos y desarrollar habilidades sociales, que favorece la responsabilidad y autonomía. 

Entre los principales elementos que hacen esta metodología especialmente innovadora, diferenciándose de las prácticas terapéuticas más convencionales, destacan los siguientes:

  1. la participación activa y directa del individuo
  2. la influencia de la naturaleza en el proceso terapéutico
  3. el uso de actividades-retos atractivos y estimulantes como base de la intervención terapéutica (p. ej. juegos grupales cooperativos, actividades al aire libre o rutas al medio natural) 
  4. el uso positivo del estrés
  5. la responsabilidad personal ante el cambio terapéutico
  6. la exposición a las consecuencias naturales asociadas a la participación en actividades de aventura
  7. una fuerte ética de cuidado y apoyo durante todo el proceso
  8. la existencia de menos límites temporales y espaciales, aumentando las oportunidades de interacción y comunicación entre el paciente y el terapeuta

Como explicamos en otros artículos de nuestro blog, la Terapia a través de la Aventura tiene una estructura de sesión concreta. Creamos un contexto emocionalmente y físicamente seguro, invitamos a la persona a enfrentarse a un reto, reflexionamos durante la actividad o después de la experiencia sobre lo ocurrido y lo que está ocurriendo (cómo lo está viviendo, emociones que aparecen, alternativas de afrontamiento, búsqueda de apoyos externos e internos, por ejemplo) y, posteriormente, transferimos a la vida real lo vivenciado y recogido (maneras de responder ante el miedo, formas de buscar una solución etc)

Como ejemplo breve que ilustre la manera de trabajar en sesión podemos mencionar una sesión de escalada en roca.

Imaginamos una sesión grupal con adolescentes en riesgo social. Al llegar al lugar donde se realiza la actividad, realizamos una rueda inicial, que llamamos “check in”, donde a través de una breve propuesta, como por ejemplo lanzando la invitación “¿cual es tu #hashtag con el que vienes a la sesión de hoy?”, cada persona empieza a conectar consigo misma e identificar cómo se siente en ese momento. Además los/as facilitadores recogen información del estado emocional de cada participante. En este momento, se vela por la seguridad emocional de la persona.

Después de esto, revisamos y explicamos materiales, cascos, arneses, cuerdas… aquí se cuida la seguridad física.

Una vez se haya realizado esta fase inicial, se invita a las personas a enfrentarse al reto de escalar. Cada participante decide la manera de involucrarse en la sesión, quizá una persona se siente más cómoda asegurando desde abajo al compañero, porque necesita más tiempo de observación antes de subir la pared, quizá otra persona no se siente del todo cómoda para subir la roca ni asegurar, y adopta un rol de observadora o de apoyo verbal a otro compañero/a; es decir, los participantes eligen su nivel de reto, que puede ir cambiando durante la sesión. Se trabaja con una filosofía de respeto y libre elección, acompañando a la persona desde el lugar donde el/ella se encuentre, “yendo hacia ella”, más que llevándola a los profesionales. 

Durante la actividad de escalada, las personas participantes vivencian en primera persona consecuencias directas de sus decisiones; por ejemplo: una vez que la persona toma la decisión de haber subido la pared, tiene que responsabilizarse y ver qué hace para bajar si tiene miedo, o, al revés, para continuar aún con miedo, si necesita pedir ayuda, si prefiere respirar y autoregularse, siempre con el apoyo del facilitador presente. Al mismo tiempo, la persona involucrada en el reto no solo está confiando en sí misma, también en la confianza a un otro, que le asegura desde abajo, confianza a un material que le asegura constantemente y confía en los profesionales que le acompañan.

Todo este proceso se vivencia en el aquí y ahora, recibiendo consecuencias directas de sus acciones. Al contrario de otras modalidades de terapia, el proceso acción – respuesta – reacción- consecuencia es inmediato y directo. Además, como el ejemplo anterior, la confianza que práctica la persona que sube a la pared, se integra a niveles que van más allá del raciocinio, la vivencia se procesa a nivel celular y físico, cognitivo y emocional, llegando a ser un aprendizaje de mucho impacto, significancia y duradero para el/la participante.

Siguiendo con el ejemplo, mientras la persona está enfrentándose al reto y también después, los/as facilitadores acompañan el proceso reflexionando sobre lo que está sucediendo, intentando explicitar con el paciente las emociones y conductas que están emergiendo. Algunas preguntas podrían ser “¿qué estás sintiendo ahora mismo?” ”¿qué necesitas para continuar a pesar del miedo que sientes?” o “es valido que sientas miedo cuando estás haciendo algo por primera vez”, por ejemplo.

Al finalizar la actividad, se volverá al grupo y seguirán procesando lo ocurrido y experimentado. Se podría invitar a los/as participantes a conversar en parejas o tríos sobre la vivencia (¿qué ha pasado? ¿cómo lo he sentido? ¿que me ha costado más? ¿que aprendí de otro compañero/a? ¿en qué momento me he superado? ¿qué me ayudo a enfrentarme al reto?), serían preguntas que se trabajan en los momentos de procesamiento).

Por último, se finaliza la sesión haciendo una transferencia a la vida real de lo ocurrido. En este momento se extrapolan aprendizajes vivenciados y los vinculamos a situaciones parecidas o patrones de respuesta que las personas tienen en su día a día, fuera de sesión. Por ejemplo, “¿Te fijaste que te atreviste a pedir ayuda cuando tenías miedo o ansiedad en la roca y esto te hizo sentir más seguro para continuar escalando?, ¿cómo es tu manera de pedir ayuda en tu día a día? ¿qué cosas te dejan tranquilo/a cuando sientes ansiedad? Este proceso puede ser individual, grupal o en pequeños grupos.

Para finalizar la sesión se volvería a hacer una rueda de recogida de sensaciones, emociones o momentos especiales de la sesión, es lo que desde Experientia llamamos “check out”.

Las actividades basadas en TA facilitan la generación de comportamientos alternativos frente a diferentes situaciones, lo que puede potenciar la toma de conciencia y la creación de nuevos significados. El objetivo final es que los aprendizajes derivados de la participación en estos programas sean transferidos e incorporados a la vida cotidiana para que disminuyan los comportamientos que reducen la calidad de vida y aumenten los que la mejoran, al ofrecer al individuo oportunidades de autodescubrimiento, crecimiento personal e interacción social significativa.

Referencias

Investigación

An overview of Adventure Therapy

Peteers, L. (2003). From adventure to therapy. Some necessary conditions to enhance the therapeutic outcomes of adventure programming. In K. Richards & B. Smith (Eds.). Therapy within Adventure: Proceedings of the Second International Adventure Therapy Conference, University of Augsburg, 20-24 March, 2000 (pp. 127-137). Germany: Zeil Verlag.

Libros

Nature-Based Therapy

Outdoor Therapies An Introduction to Practices, Possibilities, and Critical Perspectives

Adventure Therapy: Theory, Research, and Practice

Adventure Group Psychotherapy An Experiential Approach to Treatment

Terapia a través de la aventura: cuando la montaña nos hizo grandes

Recursos

Results from the European partnership project Reaching Further

Resources – what would you like to know?

Aprendizaje experiencial y recursos de facilitación- Roger Greenaway

Webs

International Adventure Therapy European network of Adventure Therapy

Asociación Experientia

Webinars de Experientia

Terapia en la naturaleza y Terapia a través de la aventura. 

Terapia a través de la Aventura en jóvenes con un uso excesivo de la tecnología

Grupos de Facebook

TAPG – Therapeutic Adventure Professional Group

Adventure Therapy Europe

International Adventure Therapy

EEE – Experiential Educators in Europe

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